jueves, 11 de diciembre de 2008

martes, 26 de agosto de 2008

Ni más alta, ni más maciza, ni más morena.

Hay cosas para las que el dinero no marca la diferencia y otras para las que el mismo precio no tiene el mismo valor. Ilustro con ejemplo: 20 euros no son lo mismo si me lo gasto en un libro que en una camiseta. Por eso me paso la vida torciéndome la columna a base de ladrillos a los que no me puedo resistir, y yendo de tiendas al armario de mi madre. Lo más normal es que las nacidas en los sesentas me digan que qué bonita mi camisa y las de mi quinta que qué bien mi nuevo peinado. Claro, sí, y los que hablan conmigo que qué listilla. Si es que lo tengo todo, y siendo así, para qué voy a cambiar si hasta puedo beber Nestea sin poner cara de asco.
Pero como dice cierto profesor de mi buena amiga Error: la necedad del hombre, siempre acechando. Y claro, yo no voy a ser menos. Ni corta ni perezosa, me he tomado este tiempo de asueto con el sincero propósito de cambiar.
No lo he conseguido. He hecho otra mudanza, me he ido de vacaciones, he cruzado el Atlántico, lo he descruzado, y sólo sigo siendo exactamente igual. Esa que se fue, es la misma Esaque que ha vuelto.

domingo, 20 de julio de 2008

Sky, it is blue

Si no fuese porque me resulta un planteamiento agotador, apoyaría sin reservas que hay que vivir cada día como si fuese el último. Incluso lo pondría en práctica. En un esfuerzo de sensibilidad extrema hay días que me pregunto “para qué coño te has levantado hoy?". Y por ser justa, hay otros que me paro un momentito a valorar lo contrario, “pues mira qué bien que te has levantado hoy Esaque, ha valido la pena por esto y por esto otro”. Las razones para decir que ha valido la pena despertarme –incluso madrugar- en este sábado de hoy son, especialmente, tres.

Primero, he desayunado con un hombre especial. Muy especial. MK acaba de ser abuelo y aunque lleva un anillo de oro en el dedo corazón con sus iniciales en negro (horterada que yo he atribuido en mi imaginario a una encerrona de mal gusto por parte de algún ser muy muy querido, pero mucho) y a pesar de que es constructor, abogado, y está apunto de recibir un cheque firmado con mi pluma -y casi hasta mi sangre-, a cambio de unas anheladas llaves, famosas ya en este blog, me tomo mi tiempo y mi espacio para hablar bien de él.

MK me ha contado, en 3 horas de delicioso desayuno, unas 35 batallitas, reflexiones, anécdotas. Todas interesantes de verdad. Pero no sólo me ha contado, también me ha preguntado mucho. Quién ha dicho que hacer preguntas es de mala educación? A mí me encanta que me hagan preguntas, me facilita mucho el trabajo y la interacción, los monólogos cada vez se me dan peor y, sin embargo, hablar de mí me gusta cada día más. Como ejemplo, espero que valgan los 58 posteos que llevo. Me gusta tanto que quizá hay sólo una cosa que me gusta incluso más: que las personas demuestren interés.

MK es un señor entrañable, pero ante todo, es un señor. Entre los muchos intereses que me demostró, hubo espacio hasta para los estudios. Cuando le expliqué qué es lo que estoy haciendo aquí me emocionó comprobar que, por primera vez un adulto de verdad (no como yo), le prestó más atención a lo que estudio que a lo que trabajo. Sacó su cartilla de abogado para demostrarme que, aunque fuese una locura, él había empezado su carrera a los 41 años y la terminó a los 46. Y SÍ, EJERCE, no hizo una carrera para matar el tiempo (concepto éste al que ya le dedicaré bits y bilis en otra ocasión). MK es un señor, un loco y un hombre feliz. Aquí quedan mis respetos, mi admiración y mi agradecimiento por la cantidad de favores que, como favor a ustedes, no voy a detallar en esta ocasión.

Otra cosa que me ha hecho meter una alegre monedita más a la hucha de mi día, es la imagen que encabeza este post. La vi en mi visita a El País antes de empezar a escribir. Es la Tierra vista a 50 millones de kilómetros…

No soy muy amiga de los puntos suspensivos, pero es que no sé qué decir. En serio, en serio, nadie se da cuenta? Joder, que no es plastilina! Que no es obra de Photoshop, ni de Stanley Kubrick!! Que es África desde el espacio! Yo qué sé, también los hay que se emocionan contemplando el revoloteo otoñal de una bolsa de plástico.
Pues eso…

Por último, he tenido la feliz casualidad (MK, mi deidad del fin de semana, dice que las casualidades no existen) de reencontrarme con esta canción que, de verdad les juro, me hace feliz. Y no es porque me imagine avanzando hacia el altar al ritmo de estos acordes con crinolina hasta en el velo.

Es que las hay mejores, pero no hoy.

Si pueden escucharla sin alegrase un poquito, siquiera un tímido esbozo de ladeo labial, reciban ustedes mis más sentidas condolencias. Y vuelvan, vuelvan, tenía pensado invitarles a no volver por este blog del amor, pero lo he pensado mejor, y he decidido hacer mi buena acción del día. Del gran día.


jueves, 10 de julio de 2008

Point break

Ahora que mato por entrar en mi casa, me acuerdo de los años en los que mataba por salir.

De verdad les digo que yo soy una persona casera. Quizá hubo ciertos años de mi vida en los que era difícil suponerme en casa tejiendo calceta pero, yo, soy de corazón, una persona casera. Lo otro era sólo circunstancial –casi en exclusiva-, una cuestión de equilibrio y compensación.

Hasta los 15 años mi hogar era una especie de fortaleza erigida y custodiada por un padre joven y sobreprotector que temblaba por dentro cada vez que sonaba el teléfono.

Todo el día el teléfono Esaque, todo el día esos chicos. ¿Pero cuántos años tienen? ¿Cómo que 18?, ¡¿19?!, ¡¡¿20?!! ¡No!, tú no vas a la discoteca. Por la tarde tampoco. ¿Como que subirte al coche de tus amigos? ¡¿Que te traen quienes?! De eso nada, te voy a buscar yo. A las 8 y media. Nada de fiesta el sábado, los fines de semana al pueblo, a hacer deporte. Y entre semana, colegio y más deporte. Tus amigas pueden venir a casa. Mira, te he comprado estos patines. A las 10 en la cama que a las 6 estás en pie. ¿Pero cómo?, ¿has sacado cuatro ‘sietes’ este mes? Castigada, no hay teléfono, un día de estos te vas a ahogar enredada con el cable.

Esaque entonces suspiraba impaciente –y se cagaba en todo-, deseando que la melena creciese pronto y un día no muy lejano alcanzase el mundo exterior. El mundo de los mayores que se cuelan en discotecas nocturnas con sus credenciales para votar falsas y conducen el coche de papá y fuman y bailan acompasados La Macarena y Saturday Night en el centro de la pista de discotecas bautizadas con nombres tan prometedores como Coco Bongo, Bandasha o La Pachanga. A ser posible, lo del pelo, mejor antes de que los novios telefónicos se echasen novias que sí pudiesen ver y tocar, y se aburriesen de esperar por mi trenza.

El tie break de esta Ley Marcial se rompió de la noche a la mañana. Gané y pasé de pedir permiso hasta para comer un taco (los burritos son invenciones tex-mex, es decir, yankis) a informar de mis planes como hechos irrebatibles.

Ahora me acuerdo de toda esa mierda de "cuando seas mayor lo entenderás", "porque lo digo yo" o "lo importante es participar". Esas cosas que dicen los padres, o los míos me decían, cuando aún me llevaban de la mano por la vida y cuanto más tiraba yo, más apretaban ellos.

Me acuerdo porque es verdad que en los últimos meses, lo que es un clásico en éste, su blog de ustedes, esto de hablar de mi familia y de las personas y de las batallitas que me importan, se ha vuelto un inventario necesario a las puertas de mi nueva casa. Y me abrazo a cualquier imagen emotivo-triunfalista, porque no soy capaz de visualizar otra. Porque, qué narices, sé que me lo merezco, y eso, también lo mamé en casa.

lunes, 7 de julio de 2008

Derechas y reveses

Señores, estoy de subidón. Desde que España ganó la Eurocopa esto ha sido un no parar de celebrar que hemos rematado con un 10 en el examen del viernes, y esta tarde, con una muestra extraordinaria de fuerza, voluntad y perseverancia. He sufrido, he disfrutado, me he agotado y no me he puesto a llorar por un mínimo de sentido del ridículo y porque estaba acompañada y pasaba de tirar de la manta y explicar todas las emociones que se me mezclaron con esta épica de 5 horas de derechas y reveses.

Y también estoy de bajón, pero ahora no, hace 54 horas, sí. Situación:

Riiing, riiiiig...

Esaque: Hola papá.

Mio padre: Hola Pao, mira ya hablé con el constructor.

Esaque: Y, ¿qué te ha dicho?

Mío padre: Nada, milongas, que él no es ningún ladrón, que él es un hombre de honor y que entonces no tiene ningún problema en esperar un tiempo prudente a que reunamos el dinero para liquidar el piso, pero que no va a poner nada por escrito. El contrato ya expiró, hemos fallado nosotros y, nada, eso, que nada por escrito, que es una cuestión de confianza, que si no confiamos en él…

Esaque: ¡¿Confiar?! ¿Pero ése quién se cree que es?, ¿el que me vendió el piso o el que me trajo al mundo? No entiendo qué problema tiene en ponerlo por escrito. No sé. No entiendo.

Mío padre: Yo tampoco.

Esaque: Huele mal.

Mío padre (con voz de empresario): Sí, pero en última instancia él no tiene ningún deber con nosotros, tiene la sartén por el mango y puede ejecutar el contrato.

Esaque (con voz de justiciera): Vale, pues que lo haga, pero que no vaya de buen samaritano. Lo asumes, lo dices y te dejas de cuentos y de códigos de honor. Que no joda. Que bien que me llamó para poner las cosas por escrito cuando el que se retrasaba era él.

Mío padre: No sé, no sé. Mira, la vida es así y los negocios sobre todo, a veces se gana, a veces se pierde.

Esaque (nudo en la garganta, mente en el salón de ese fabuloso piso escurridizo): Ajá.

Mío padre: Yo ya lo he olvidado, te aconsejo que tú hagas lo mismo.

Esaque: Vale papá. Gracias por todo.

Mío padre (convenciéndose): Ya está, esto es así, y desde luego lo que no vamos a hacer es soltarle pasta a este tío sin nada por escrito.

Esaque: Totalmente de acuerdo.

Mío padre: Ajo y agua, es lo que toca.

Esaque (disimulando resignación): Ya, ya. Sí.

Mío padre: Pues ya hablamos. Hasta luego preciosa. ¿Quieres hablar con tu madre?

Esaque (disimulando la pena): No, mejor más tarde. Luego la llamo, ahora tengo trabajo.


Cuelgo. Me quedo vacía unos segundos. Petrificada. No respiro, no pienso, sólo saboreo el despropósito. Sabe mal. Vuelvo hacia mi escritorio. Veinte metros después, cuando voy a empezar a pensar, el teléfono suena en mi rescate.


Mío padre (con voz de superhéroe): A ver Paola, habla con el banco que te expliquen bien esa opción que te daban para mandar el dinero allá. Vamos a ver qué se puede hacer.

Esaque: (¿Pero no lo había olvidado ya?) Claro, claro, ya mismo lo estoy haciendo…


Y en eso estoy, y por eso no escribo. Porque tardo más en teclear que en perder y recuperar una casa. Espero que lo sepan comprender. Si no lo hacen, no se preocupen, supongo que es normal.

viernes, 27 de junio de 2008

Sexo en BsAs

Se abre el telón.

Baño de mujeres en el interior de un bar, de fondo suena You´re just too good to be true. Encerrada en el excusado, Esaque escucha las voces de 2 mujeres. Seguro que están frente al espejo.

Mujer1 (entusiasmada): ¡¿Te enseño las tetas?!

Mujer2 (sorprendida): ¿Qué?

Mujer1: ¡Las lolaaas!

Mujer2 (ahora que entiende, responde con natural falsedad): Aaaaaah. ¡Qué lindas!, es verdad. ¿Y quién te las hizo?

Mujer1: ¡Un doctoor!

Mujer2 (satisfecha): Aaaaaah

Las mujeres salen del baño. Esaque sale de su escondite. Mientras se lava las manos prolonga la conversación en su mente.

Mujer1: ¿Y a ti? ¿Quién te las hizo?

Mujer2: A mí, un abogado.

Mujer1: Aaaaah.


Segundo acto.

Esaque llega a la mesa en la que sus compañeras de hermandad comparten espacio y sonrisas amables con una colombiana y dos argentinas. Al fondo una banda interpreta en directo el tema Mr Jones. No tan al fondo. Hay que gritar.

Colombiana: Y tú, ¿de dónde eres?

Esaque: Yo, de Asturias.

C: ¿Y qué haces acá?

E: Trabajo.

C: ¿Y qué horóscopo eres?

E (que esperaba que su siguiente respuesta fuese “en una agencia de Publicidad”):…Sagitario.

C: Ya decía yo, los sagitarios son muy divertidos.

E (no entiende nada. Salta el bache): ¿Y tú, qué haces en Argentina?

C: Es una historia larga, tengo 26 años, un ex marido, y un hijo de 3. Nos hemos separado hace no mucho y yo puedo salir del país pero para sacar a mi hijo necesito la autorización del padre y ahora he conseguido trab…

(¡Dios mío!, ¿¿en dónde estoy metida?? ¿Pero eso no era en Irán?)

Aparece el camarero con una botella de Moet Chandon que no hemos pedido. Se lo hacemos saber.

Argentina1: ¿Esto lo ha pedido alguien?

Argentina2: Noo.

Argentina1 (ojitos hacia arriba, cae en la cuenta y mira a la mesa de atrás): Chiiicas, denle las gracias a los chicos.

(Repito: ¿en dónde estoy metida? No me jodas que estoy encerrada en un capítulo de esa maldita serie que odio).

Argentina2 desaparece y según nos cuenta argentina1 es que se ha enamorado. Está en la mesa de al lado. -Es que el rubio es el dueño de una productora muy importante acá, ¿sabías?-.

Esaque (interiorizando el léxico): Aaaaah.


Tercer acto

Ya no hay música en directo ni champán. Suena Sex bomb y Esaque suda la camiseta por los tiempos pasados en un intento estéril de abstraerse del entorno. Imposible. Cuenta los pisotones. Los patapalos están por todas partes y se empeñan en ligar con las “jovenzuelas” utilizando los pasos que han aprendido en las clases de baile de salón a las que asisten cada martes a las 8 con sus señoras esposas. Las chicas, por su parte, imitan, descarao, coreografías de Dirty Dancing. Especialmente esa en el que Patrick toma a Baby por la cintura y ella se estira hacia atrás hasta donde le permite la espalda. No me pueden engañar, me la sé de pe a pa.


Cuarto acto

Aparece un patapalo nuevo que se introduce en el corro. Podría ser mi abuelo. No lo podemos echar, resulta que es “amigo nuestro” y argentina2, que ya se ha desenamorado, me explica que es el dueño del boliche en el que estamos. Es amigo de los padres de argentina1 y la madre de argentina1 le ha hecho saber a su hija que como se entere de que están liados va a mandar que lo maten a tiros. Textual.

Esaque: Aaaaaaaah.


Quinto acto

Suena Girls just wanna have fun. Argentina2 se ha enamorado de nuevo.

(¿Nos invitarán a algo otra vez? Yo la verdad que tengo hambre. ¿Una chocotorta, podrá surgir de este naciente amor?)


En cuanto a mi hermandad, éxito rotundo. Uno se nos acercó para decirnos que M. le parecía hermosa y que nos invitaba a todo lo que quisiéramos toda la noche.

A mí se me acercó otro para avisarme de que luego venía a bailar.

Rumbo a la mesa para coger las chaquetas y dar por terminada la procesión, otro patapalo -que al menos permanecía sentado en su mesa- hace pequeños movimientos de nuca para indicar a L. que se acerque y se siente a su lado. A lo que ella, a 7 metros de distancia, responde con un educadísimo “no, gracias”. Si la vieseis, ahí tan mona, tiesa como un pan de 5 días, con su camisita blanca y su canesú, sus zapatitos de charol y su sonrisa de buena persona haciendo gesto de “no no no” con el índice y con la cabeza…

Cogimos un taxi y en el camino compartimos impresiones de la noche. No había tango, sólo había sordidez.

Cuando llegué a casa me lavé los dientes y las manos pero la cara no porque me daba pereza y no iba maquillada.

Me puse el pijama y no cogí el portátil para escribir alguna reflexión ridícula sobre los hombres y las mujeres y la vida en las grandes ciudades.

Me metí en la cama y me quedé dormida con la luz encendida, no fuera a ser que algún fantasma de la noche pretendiese convertir mi descanso en pesadilla.

La previa

Estoy en la agencia cuando sólo quedamos tres personas y suena Wild Horses. Si no escribo ahora no merezco este huequecito en el espacio. Si dejo que pase un minuto más sin guardar bajo bits las emociones de este día merezco muchos más días como éste, llenos de contradicciones como columpios que suben y bajan a la velocidad del segundero.
Se alegrarán de saber que me ha ido bien en el primero de mis exámenes imposibles. Supongo que estarán muy contentos cuando les diga que el título ORIGINAL que me manda S.A.R Juan Carlos I firmado por la ministra de cultura Pilar del Castillo, expedido en el 98, apostillado 10 años después y con unos bordes color morado de verdadero mal gusto, ya está en mi poder y me ha valido para llegar, justo a tiempo, a la meta.
El ataque de nervios fue estupendo. Después del spring, cuando me senté en las escaleras de la facultad a fumar y a esperar junto a mis compañeros a que nos fueran llamando uno a uno para sentenciarnos en Psicología General, apareció Gastón, el amable bedel, que en esta ocasión se mostró impasible como es impropio en él.

-Paola tenés que darme una fotocopia de tu pasaporte.
-Ahora no Gastón, ¿no ves que estoy adherida a esta escalera?
-Si no me la das vas a estar ahí sentada hasta que te canses porque no te van a llamar más.
-Ay Gastón, que no que no, que no puedo…


Y de verdad que no podía. Así que una de mis amabilísimas y solidarias compañeritas que fue la primera en entrar a hacer el examen y salió con una sonrisa de 9, bajó desde el piso 17 hasta el subsuelo con mi pasaporte en la mano. Gastón contento y yo en estado catatónico.

Pero ya está, ya pasó, y esto en verdad no es de hoy, es de ayer. No podía ser tan desconsiderada de no compartirlo teniendo en cuenta todo lo que hemos sufrido para llegar hasta esa escalera que parecía antesala del Juicio Final.

¿Quizá exagero? Nooo.

Cuando se terminó el bis a bis General me fui para casa, me metí en la cama, empecé un libro, cuatro horas después lo terminé y por fin pude desenchufarme en paz. Últimamente me está costando un poco. ¿Insomnio? No, no es insomnio. Es una casa que estoy a un pelo de perder, un abrazo que me salta encima cuando me meto en mi cama de 2x2 y soy sólo una. Sobre todo eso. A veces se me ocurren otras cosas con las que distraer el sueño o directamente voy y me leo el libro de Paulo Coelho que ha caído en mis manos accidentalmente (¿existirán los accidentes? ¿Será el misterio? ¿Serán las casualidades? Uuuh, ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión,una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño…ya saben el final) me hago el harakiri a gustito y pienso en las ganas que tengo de que empiece el día siguiente y en la serie de emociones estupendas que me aguardan. Y no es ironía. Las santas no mentimos, es que somos capaces de procesar los más diversos sentimientos al unísono. Es por eso que nos alaban y nos rechazan con la misma intensidad. Como a la selección española, igualito. Vergüenza os tendría que dar.
Y a mí también, que no he contado nada, absolutamente nada, de lo que quería y estoy aquí haciendo tiempo para distraer la llamada de la cama mientras llegan el par de costaleras de mi hermandad a sacarme en procesión.

Apelo a la bondad de vuestros inmensos corazones para que sigáis queriendo a Esaque. Y no me comentéis esta entrada, no me lo merezco. Podéis ir en paz. Las chicas ya están aquí.
Buzzear (ES)