martes, 17 de junio de 2008

Es que de verdad

Me cito a mí misma (que es algo que me gusta mucho y en pocos escenarios me permito) hace escasos cuatro posts, cuando decía que España me parece el plagio artificial de Latinoamérica, el donuts sin azúcar, la lágrima del clown, lo que la naturaleza a las tetas de Ana Obregón.

Pensé que tendría que explayarme pero ante insuperable evidencia, mejor me pongo a trabajar.

España, te quiero. Por eso vivo en Buenos Aires.

lunes, 16 de junio de 2008

Metámosle gas

El chico de mis entretelas se presentó el viernes al teórico de conducir y le salió bien. Si me entretengo un poco y él le mete gas, puede que en el momento del reencuentro, amorcito me reciba a aúpa y partamos en un buga blanco conducido por él. La verdad es que no me imagino la escena, no sé, a mí eso de la conducción y la informática siempre me ha parecido muy viril pero, lo primero, me gusta hacerlo a mí, y hasta el día de hoy he encontrado en él un copiloto excepcional. Me pone música molona, va to relajao, me dice que qué bien adelanto, me aplaude cuando aparco en tres movimientos y cuando llevo el bronceado camionero del brazo izquierdo, me suministra comida y bebida, me acaricia el cuello, se ríe con mis macarradas y no se duerme nunca. La verdad, yo no sé si seré capaz de mantener el nivel.

El primer carnet de conducir que tuve, a los 16, me costó 3000 pesetas en pesos mexicanos y, muchos años después, en 2004, tuve que pagar 7 clases prácticas en la ilustre ciudad de Oviedo para que me enseñasen a llevar un coche como las personas civilizadas. Ni se te ocurra tocar el claxon, no conduzcas con la mano sobre la palanca de cambio, reduce la velocidad, el de la derecha tiene preferencia en esta intersección, deja que cruce el peatón…Fue breve pero intenso, el profesor de la autoescuela estaba loco por perderme de vista y, cuando al fin lo logró, nos dimos un accidentado pico para celebrar mi aprobado. Espero de todo corazón que me haya olvidado.

Excepto por los millones que hacen falta, soy target BMW total. Qué bien lo hicieron con esa publicidad oye. A mí me gusta conducir, pero no sé qué me gustaría más, si tener un BMW o haber sido el que pensó la idea. Nah, qué narices en verdad tener un BMW es mucho mejor. Pero esto, hace un año queridos amigos de Esaque, ni siquiera me lo hubiera planteado una fracción de segundo.

Hablo tanto de Psicología que quizá tenga que recordar, o aclarar, que lo que me da de comer es la Publicidad. Soy redactora , o copy, como a ustedes les suene mejor. A veces escribo esas cartitas que firma su banco o las invitaciones para visitar la peletería que acabamos de inaugurar en Nueva York. Otras veces, pienso en regalitos que meter en cajas y con qué excusa voy a hacer un link entre el objeto y el mensaje que nos dice el cliente (entiéndase, la marca) que quiere comunicar. A esto se le llama, en plan guay, conceptualizar. Yo estudié Periodismo y aterricé en la Publicidad, desorientada, después de que los del El País me diesen la patada. En verdad no los culpo, yo también lo hubiera hecho, pero algún día me la pagarán. Ellos no eran culpables de mi desorientación y falta de convicción como tampoco lo era la Publicidad. Aún así, me habría ahorrado mucho tiempo si alguien me hubiese explicado antes que “conceptualizar” no era más que esto.

Una de las mejores lecciones que recibí desde que empecé a trabajar, me la dio mi primera senior-en-serio (antes tuve otro durante un par de meses, pero ese, pobre, no puede ni contar). Mi primera-senior-en-serio es una tía genial y divertida que me echó la mano en un momento difícil y ni siquiera sé si ella era consciente entonces. Pero esperen que freno y vuelvo a lo que iba que era a la lección. La senior lo que me dijo fue que escribir un folleto era como escribir un cuento. Es más, ni siquiera lo dijo dándome una explicación. Sencillamente recuerdo que soltó la frase al vuelo y a mí se me despejó la cabeza. Desde entonces, me encanta ser mujer y escribir folletos, o folletear, como a ustedes les suene mejor.

jueves, 12 de junio de 2008

Yes we can

Empiezo a secarme el pelo esta mañana alrededor de las 5:30, afuera es de noche y es invierno. Suena el teléfono. ¿A estas horas? Me precipito desbocada escaleras abajo, cuando llego al fijo ya ha saltado el contestador. Me da tiempo a que la sangre entre en ebullición pero antes de que se apodere de mí el fatalismo más total suena el móvil. Como era de esperar a estas horas es un número desconocido. Los de España lo son. Puede ser algo súper súper bueno o súper súper malo. Es mamá y lo que tiene para contarme es mega bueno.

Mamá mía: ¡Amooor! ¡que hemos encontrado tu título!
Esaque: ¿El-el-el el original?
Mamá mía: Sí sí, claro, el original.
Esaque (deduciendo que el resto del mundo está tan alerdado como ella): ¡¿Segura?! ¡¿Pero segura mamá?!
Mamá mía: ¿Que si estoy segura? Pregúntaselo a Bego que hemos estado toda la mañana poniendo la casa patas para arriba, armarios, estanterías y cajones incluidos. Vamos guapa, como Bego renuncie ya me estás buscando sustituta. Cada vez que le digo que hay que buscar un papel tuyo le entran los siete males. De verdad, sí ríete, se pone de todos los colores.
Esaque: Ay mamá ¡qué emoción! Ya pensaba yo ayer que tanto esfuerzo no podía caer en saco roto y que de algún lugar tendría que surgir una solución porque en la vida las cosas cuando se hacen blaaaablaaaablaaaa…Y entonces me puse con el discurso chustimístico y salí al balcón para que el viento helado mañanero me ondease la melenísima recién secada y para despertarme y para terminar de creérmelo y para ver si, con suerte, algún vecino compartía conmigo la buena nueva y le ponía ojos a la escena.

Seguí tan emocionada el resto de la mañana que hasta lo conté al aire (momento cumbre de oyentes, cómo no) y fue lo primero que le espeté al psicólogo cuando llegué a la consulta. La cosa empezó bien pero terminó derivando en no sé qué leches sobre mis duelos y mis viajes y mi padre y no sé qué paridas más que me dejaron exhausta y entonces decidí que me daba el alta. Era la segunda consulta y no más Santo Tomás, soy la terapia más breve de la historia del psicoanálisis. Oye, qué eficacia, ahora estoy más motivada que nunca para darle duro a Bases Biológicas y Neurológicas del Comportamiento Humano. ¡Nunca pensé que hacer un examen me pudiese producir este nivel de emoción!

A la vuelta del psicólogo, rumbo a la agencia, llevaba el iPod en opción aleatoria y apareció esta canción. Me acordé de que en algún lugar leí -ahora que tengo tantas fuentes sobre espectáculos-, que en la fiesta post-ceremonia de los Oscar Bardem la bailó con su estatuilla en la mano. Y claro que sí hombre, di que sí, tú tan satisfecho con tu premio, yo tan feliz con mi título. No veas cómo te entiendo, Javier. A mí también me entraron ganas de ponerme a bailar desafiando a las mismísimas leyes de Murphy que rigen este mundo.

miércoles, 11 de junio de 2008

Estoy hecha de polvo

Solía tener una amiga cuyo enamorado inglés aprendía español para impresionarla y nos hacía reír mucho con traducciones literales al castellano como la que encabeza este post. Estoy hecho de polvo Julia, estoy hecho de polvo. Han pasado unos cuantos años desde entonces y el enamorado hoy es novio e incluso domina el catalán. Creo que podría decir que la sigo teniendo por amiga, lo que pasa es que ha pasado mucho tiempo y mucho silencio y muchas cosas en nuestras vidas que hacen que poco tengan que ver la una con la de la otra, aunque nada que no se pueda recuperar con un par de horitas de llamada de larga distancia (a cobro revertido).
Es lo que pasa con la gente que quieres de verdad. Iba a decir con la gente que quieres y con la que tienes confianza, pero es que esto en mi caso es indisoluble. Ya puedes creerte que tu vida entera ha dado un giro de 180 grados, cambiar de sexo, hacerte explorador, dar la vuelta al mundo, ser merecedor de la Iberia Platinum, que al final es como si ayer te hubieses despedido en la esquina de casa y a la mañana siguiente os encontraseis en el mismo lugar para hacer las cosas de siempre.
Me acuerdo de ella y lo cuento aquí porque hoy estoy hecha de polvo y pretendía introducirlo al menos con una pizca de gracia ya que en verdad lo que me pasa no me hace puta gracia. Lectores y lectoras, soy un proyecto de psicóloga y no sé si llegaré a algo más. No pasa nada extraño, es sólo que en este día todo apunta a que será muy muy muy difícil -por no ponernos fatalistas y decir que imposible- tener conmigo mi título ORIGINAL del colegio. ¿Que por qué no lo hemos hecho antes? Más allá de asumir las malas artes que manejo con este mal que son para mí los papeles, resulta que nos hemos entretenido un rato largo creyendo que con la fotocopia oficial compulsada valía. Pero no, nos hemos ido a estrellar con el consulado argentino en Madrid que esta misma mañana nos ha hecho saber que nanai, que la apostilla sólo se pone en los originales. ¿Y el título original? ¿Pues dónde creen ustedes que está? ¡Por favor!, han pasado casi 10 años desde que terminé COU, de casualidad sé donde tengo el pasaporte, voy a saber donde está ese condenado papelucho que encabeza mis pesadillas.
¿Y ahora? ¿Qué, qué hago, qué pasa? He llamado a la Universidad para explicarles mi caso, de verdad que quería explicarlo pero mientras avanzaba la conversación y mis peores suposiciones se hacían reales, me he quedado con un hilo de voz con el que apenas pude despedirme educadamente, porque bien es verdad que la señorita que me estaba atendiendo era muy dulce y se notaba que le estaba resultando una tortura tener que decirme que no podré presentarme a los finales ahora y que tendré que esperar hasta la convocatoria de noviembre, cuando ya tenga el papel en mis manos.
Noviembre, ¿dónde queda noviembre? Por favor, eso me suena al 2011, cuando mi padre vuelva de reedificar chilangolandia y yo haya sido ascendida, con mucha suerte, a responsable de la sección embutidos del Alimerka.
Qué sé yo. ¿Alguien me quiere regalar un ministerio? Miren que yo tengo mucha experiencia en diversos know hows y ya me gustaría que esto tuviese una arreglo civilizado, como en México, 400 ó 500 pesos y este post no existiría.
No sé cómo explicarlo, pienso en el tiempo invertido y en el esfuerzo y ahora creo que me siento como un mercado mayorista sin pescado fresco.

Qué sé sho

Estoy que me muero de los nervios porque pasen cosas, ¿no? Lo de las incógnitas despejadas y tal, eso ya lo había dicho aquí, ¿verdad? Siento si me repito pero creo que tengo que darle a este espacio un hilo conductor más estilo capítulos, así que digo yo que si Yo soy Bea triunfa entre ustedes de esta manera que tan poco fundamento requiere, imagino que en más de 400 capítulos habrá habido de todo y ese todo muchas veces. Una estructura de trama, una al menos, que se haya repetido hasta la saciedad. No sé, por ejemplo, “pobre, de verdad, hay que ver qué papelones hace la Bea”, o “cachis, qué lástima, si no es que sea tonta es que es sssuperbuena”, o “¡pero qué fea es coño!”…y no se engañen, lo sigue siendo. Yo se los digo desde afuera, con toda la perspectiva que me dan estos 12000 kilómetros de nada y mi amplia experiencia vital en culebrones, como deben de ser, mexicanos o en un segundo escalón, también aceptable, venezolanos.

Últimamente España me parece el plagio cutre de Latinoamérica (para más información al respecto espere o atienda a próximos posts). No, venga Esaque, no seas tan simple, no quiero decir cutre, quiero decir y digo, artificial. Eso. Para que entiendan que lo pienso de verdad. ¿Huelgas? Pss, venga anda, ¿os mando a Cristinita a toquetearos los micrófonos? ¿Crisis? ¿Qué crisis? ¿Dónde está la crisis? Pero, ¿el banco os sigue dando hipotecas y créditos y préstamos sin un interés del 100%? Y si quieres sacar tu dinero, ¿puedes? Lo peor de todo es que no estoy diciendo que no la haya, o que no vaya a haberla. Quédense tranquilos hijos de la eterna posguerra, yo estoy convencida de que así será. Me lo dice mi instinto (básico) y, por si esto fuera poco, también mi padre. Pasen, oigan, escuchen, esta mañana, a las 8:30 sonó el teléfono para esto:

Mío Padre: ¿Ya tienes decidido cuándo vienes?

Esaque: No sé supongo que a finales de julio, principios de agosto. ¿ Por? ¿Alguna preferencia?

Mío Padre: No no, lo que tú decidas, es tu vida. Por si hace falta aclararlo, no sean ingenuos, el mensaje va con segundas. Es un padre.

Esaque: Pues sí, qué se yo, últimamente no soy capaz de tomar decisiones a más de una semana vista.

Mío Padre: Ya si bueno, pero habrá que ir tomándolas, ¿no? ¿O qué, le vas a decir a tu jefe una semana antes que te vuelves para España? ¿O qué, vas a venir de vacaciones y luego regresas a Argentina? ¿O QUÉ?, ¿¿¿QUÉ VAS A HACER???

Esaque: A ver no, tú sabes que aún no estoy en condiciones de tomar LA decisión, por eso no le he dicho nada a mis jefes. En cuanto la tenga tomada, si es irme para allá, por supuesto que no tardaré un minuto más en comunicarlo. Pero, ¿qué quieres papá, que los maree?

Mío Padre: No no tú verás, pero bueno. Aquí hay crisis eh, tenlo en cuenta.

Esaque: Lo hago papá. Y qué te crees, ¿que aquí no?

Mío Padre: Pues allí tienes curro, y si aquí no encuentras, ¿qué?

Esaque: Bueno, pues trabajaré de lo que haga falta.

Mío Padre: ¿Cómo qué?

Esaque: Pues yo qué sé papá, en el Corte Inglés, en el Alimerka de cajera.

Mío Padre: Pues tampoco te creas que va a ser tan fácil conseguirlo.

Esaque: Eres la hostia papá, tantos años de decirme que qué lista que soy, que qué capaz y blablabla y ahora me vienes con éstas. Gracias por los ánimos papá. Ni que fuera un capricho mío.

Mío Padre: No bueno, vamos, yo es que de hecho te llamaba para decirte que me voy a México. Que emigro.

Esaque: ¡¿CÓMO?! ¡¿Qué?! ¿Otra vez? Pero, pero no me habías comentado nada.

Mío Padre: Ya, sí, bueno es que como últimamente no hablamos tanto…como cada uno toma sus decisiones sin consultar al otro. Sí sí que sí, que las cosas en mi sector están congeladas y yo no vuelvo hasta el 2011 porque además se van a poner peor.

Esaque: Jajajaja, papá tú sí que sabes dar los buenos días cuando quieres. Ya veo. Pues nada papá, no sé a quién habré salido. Y qué quieres que te diga, haré lo que quiera y procuraré que coincida con lo que pueda. No te sé decir nada más. Y no te preocupes, que sí, que sí, que todo con estilo.

Mío Padre: Pues sí, oye que yo te deseo suerte. Lo que decidas estará bien decidido.

Esaque: Gracias papá, por como me lo pintas está clarísimo que la necesitaré. Entonces ya nos cruzaremos en Barajas cuando yo llegue y tú partas, ¿no?

Mío Padre: Jajaja, no hombre no.

Esaque: Oye papá ¿Y si no me dejan trabajar en España…me darás cobijo y tequila para mis penas? ¿O es que ya sólo estoy condenada al puente? En fin, ¿ya tienes decidido cuándo te vas?

Mío Padre: No tengo fecha exacta, no. Por?

Esaque: No nada, porque igual yo sí que tengo alguna preferencia.

lunes, 9 de junio de 2008

Mi vida empapelada (una historia de puritita verdad)

El otro día fui a la comisaría porque había perdido el pasaporte. Lo había perdido y no lo había encontrado durante la última mudanza, ergo: lo he perdido para siempre.

Una sin pasaporte en esta ciudad se siente muy vulnerable. Si un día tengo que salir volando no voy a poder. Sobrados como van de kilómetros por estas latitudes, ni a galope, ni mucho menos a dos patas, llegaré a algún destino. Y sin la ilusión del “querer es poder” yo no puedo vivir. O no quiero.

Tampoco se puede vivir, al parecer, sin un fuelle para archivar la vida entera de la A a la Z. Fue esta una de las últimas lecciones magistrales que me dio Eseque en carne y hueso antes de partir, y qué razón tiene este macho, últimamente me va la vida en los papeles y me arrecian las ganas de dejar caer el brazo cuando me echan el pulso los bancos, los escribanos, los de la universidad, la inmobiliaria, el consulado, la agencia o mi madre o mi padre, juntos o por separado, hablándome de papeles. Ay Eseque, dónde estás, allá tan lejos, y yo aquí, tan pequeña y desorientada en esta gran ciudad de tangos interminables.

Y aunque me tienen hasta el mismísimo pito del sereno, esta semana, en la Comisaría de Policía número 32 del distrito de Palermo de esta Capital Federal, hubo un papel que, por fin, me hizo reír. Decía tal que así:

CERTIFICADO DE DENUNCIA DE EXTRAVÍO DE: Esaque

En Buenos Aires, Capital Federal de la Nación Argentina, hoy miércoles 05 de Junio de 2008, siendo la hora 23.20, comparece ante la instrucción una persona que expresó llamarse: PAOLA MUESTRA MUESTRA, PRESTA JURAMENTO LEGAL, DE NACIONALIDAD ESPAÑOLA, DE 26 AÑOS, SOLTERA, CON DOMICILIO CALLE CONCEPCIÓN ARENAL 0000 quien denuncia el extravío de UN (1) PASAPORTE NÚMERO 000000, EXPEDIDO POR LA REPÚBLICA ESPAÑOLA A SU NOMBRE.

…

El policía me pregunta si los datos son correctos y yo le respondo, confusa, que los míos sí.

Siglos de historia, años de facultad, discusiones de horas y días y sobre todo de noches, aulas de literatura, conferencias políticas, pancartas, sueños adolescentes, debates de botellón, hollinganismo en vena, razones para maldecir, o para defender, o para no estudiar, qué más da, todas y cada una de ellas solapadas por 9 letras. ¡Qué ridiculez!

Ante la oscura nebulosa de que la gracieta me saliese cara y los papeles se multiplicasen así como las idas y venidas a comisaría, afloró la más aguafiestas de mis versiones.

Esaque: ¿Pero no ve usted que esto podría generar un conflicto internacional?

Policía (se enciende un cigarro): ¿eh?

Esaque: España, muy señor mío, no es una República.

Policía (no da crédito): ¿Ah no? ¿Y entonces, qué es?

Esaque: España un rei, es un re…España es España, ponga España.

Y así lo hicimos. Llegamos a este acuerdo y tan felices y satisfechos nos fumamos el cigarro de la paz. Cada uno el suyo.

Esaque: ¿Nos queda mucho?

Policía: No, para nada, corrijo y pongo el sello, vos pagás 10 pesos y listo.

Esaque (tentada por una ocasión tal vez irrepetible): ¿Me da tiempo a fumarme un cigarro?

Policía: Sí, obvio. Y no contento con su generosidad, además saca el mechero.

Esaque: Y en verdad no tengo ganas de fumar, es que esto tengo que contarlo.

Policía: Bueno, yo te dejo que lo fumés pero de contarlo nada que me pueden arman quilombo.

Esaque (no da crédito): Y a mis amigos de la República, ¿tampoco puedo?


El pasaporte finalmente lo encontré. ¿Que dónde estaba? Tanto buscar el pasaporte y estaba entre unos papeles; y otros, tanto buscar la República cuando resulta que está allí donde yo buscaba el pasaporte.

La vida, en ocasiones, es así de ilógica y de justa, y las cosas al final, pues va a ser que están donde más te las esperas.

viernes, 30 de mayo de 2008

Antes de que se quiten el sayo

Hola a todos. Soy esa que desde que empezó los parciales hasta que los terminó casi se ahoga en un vaso de posts frustrados. En verdad, siempre el mismo post en el que me ahogo varias veces y de nuevo borro y de nuevo empiezo. Pero claro, eso si no se los digo, ustedes no lo sabrán porque cuando estén leyendo esto, mejor o peor, pero en la orilla al fin y al cabo me encontrarán.

Cuando me meto en la cama, debajo de mis dos mantas, y les hablo desde mis pensamientos todo tiene un orden lógico y coherente y pienso que al día siguiente a poco que el tic-tac nos juegue a favor, abriré un documento en blanco y los volcaré en él porque en verdad quiero seguir con esto y porque quiero que el que quiera asomarse a saber de mi ombligo sepa de mi ombligo y un poco de lo que hay alrededor. Que últimamente, es mucho muchísimo. A veces, demasiao.

Empezaré por el final, que es anoche cuando estaba en mi cama leyendo El curioso incidente del perro a medianoche. Debería decir leyendo a Christopher porque es como leer una de esas obras que no entiendo por qué no llevan directamente el título de su protagonista. Y en verdad eso es mucho porque recuerdo pocas. Se me ocurre con “estoy leyendo a Holden Caulfield”, o a Aureliano Buendía, o a Mister Chance. O, yo qué sé, quizá a Brigdet Jones, pero claro, Bridget Jones sí que lleva el nombre por título, igual que Drácula, igual que Tom Sawyer, igual que Harry Potter.

Christopher es un joven de 15 años, que además de adolescente es autista (autismo o Asperger, no lo tengo claro, no lo sé). Ha encontrado un perro muerto en la casa de la vecina y este incidente y su afición a Sherlock Holmes le sirven de excusa y motivo para escribir el libro de su vida, el libro que a él le gustaría leer y que su psicóloga le pide que escriba.

El caso es que me gustan las cosas que le gustan, es un chico muy interesante con una visión del mundo digna de atención. Cuidado, no estoy diciendo que el autismo mole, estoy diciendo que Christopher mola y que me encanta la manera en la que él razona lo que los demás empatizan o se ve obligado a cuestionar lo que los demás damos por entendido. Christopher dice que la psicóloga le pidió que escribiese el libro para tratar de entenderse a sí mismo. Yo no sé aún si a él le está sirviendo para comprender las cosas que le pasan, pero tengo claro que a la psicóloga, como a cualquiera que lea el libro, le servirá para entender a Christopher.

Yo no soy autista ni estoy cerca de serlo, pero, como unos cuantos mortales, entiendo el amor exagerado por los espacios recogidos, por los necesarios momentos de soledad, por el cansancio que produce no estar solo cuando quieres estarlo o cuando quieres estar sólo con personas muy puntuales y algo te lo impide. Y no es ir de nada y no es ni mejor ni peor es así y a veces te sientes raro y pagarías por ser invisible, y ahora se ha puesto muy de moda eso de ir de raro pero a mí las modas me parece que apestan, sobre todo las que tienen que ver con religión, con yoga y con ir de (sexo, política y demás extravagancias). Con la ropa y con la música tengo menos problemas, aunque no coincidan con mis gustos, creo que la palabra “moda” se inventó para ellas.

Digo que no soy autista pero cuando en la cena de Navidad de la agencia dieron el premio Rain Man yo llegué a sospechar seriamente que en la terna se encontrase mi nombre. Y luego la realidad fue bien distinta. Cosas así me hacen sospechar que lo que existe es una gran desconexión entre mis pensamientos y los acontecimientos. Y eso a veces también me pone nerviosa y tengo ganas de mirar el reloj o las matrículas y encontrarme un número que me gusta como a Christopher le gusta ver pasar coches rojos uno detrás del otro, que le indican que va a ser un Día Súper Súper Bueno.

Ahora mismo, agacho la mirada, enfoco la mi pantalla, a la derecha en la esquina inferior, son las 12:12, y a mí me gusta mucho el 12, era mi número de habitación en el primer año en el Colegio Mayor. Y aunque no están siendo días Súper Súper Buenos, tampoco están siendo malos. Para nada, están siendo raros, inolvidables. Y lo que es más raro aún, es que vivo impaciente (el que me conoce sabe que eso no es raro), lo raro es el porqué. Y es que tengo una convicción dentro que me dice que van a pasar cosas Súper Súper Buenas. Será para compensar, puede ser. Cuando tengo un minuto para pensar y para estar sola, que es cuando me meto en la cama, nunca un segundo antes, el cerebro aprieta el play a velocidad forward y es como si tuviera un globo muy hinchado en el pecho y xanas diminutas que vuelan muy suave y muy despacio por mi estómago y me producen el famoso cosquilleo. Entonces, a lo Doris Day me pregunto ¿qué será será? y todo lo que se me pueda pasar por la cabeza en ese tiempo, lo que sea, convive en paralelo con esta pregunta formando el ADN de mis demás preguntas, deseos, planes, decisiones y suposiciones. El viaje de la imaginación parece un tren bala y me muero porque la vida me muestre las cartas de esta partida.

Eso me pasa por dentro. Mientras tanto por fuera vivo discutiendo con los bancos (grandísimos hijos de la gran puta). Metida en la burbuja de la radio mientras afuera amanece cada día con más frío (me gusta cómo suena el silencio en la radio, es un silencio lleno, creo que va por ahí lo de la “magia” de la radio). De nuevo con otra mudanza llamando a la puerta, y una vez más tampoco será a mi casa casa (hagan link entre este punto y los mentados conflictos con los bancos, el que ustedes quieran crear estará bien, yo paso de explicarlo una vez más). Con la uni, la publi y demás pasatiempos. Con Eseque muy cerca aunque a 12000 kilómetros y sin saber muy bien dónde estaré en dos meses, si acá si allá si acullá. Sólo dos cosas quiero dejar bien claras:

  1. Haga lo que haga, irme o quedarme o hacerme adepta al psicoanálisis, lo haré porque me da la gana.
  2. Si en agosto vuelvo a aquellas tierras con todas mis pertenencias, palabra de "esa" que volveré a estas tierras después de volver a aquellas. Porque yo siempre así, volviendo para todos los lados con tal de no marcharme de ninguno.

Ahora sí amiguitos, que llueva a gusto de todos.

Buzzear (ES)